El pasaje del vuelo Santander-Londres pasa la noche en Valladolid tras una avería del avión

El aeropuerto santanderino de ParayasLas tormentas que durante esta semana están afectando al centro de la Península Ibérica han pasado factura a los pasajeros del vuelo 2613 de Ryanair. Las 150 personas que el domingo 20 viajaban de Santander a Londres tuvieron que pasar la noche en Valladolid debido a una serie de coincidencias que convirtieron el vuelo de menos de dos horas en una pesadilla de casi 26 horas.

Todo comenzó con la llegada a Valladolid del vuelo de Ryanair procedente de Bruselas, que había sido alcanzado por un rayo. Para poder inspeccionar el aparato, un ingeniero de la compañía viajó desde Dublín hasta Santander para, desde esta ciudad, desplazarse a Valladolid. La compañía decidió que el vuelo que debía cubrir la ruta Santander-Londres podía hacer una escala en Valladolid para dejar al técnico en cuestión y que así pudiera analizar si el avión que debía salir de Villanubla para regresar a Bélgica estaba en condiciones de emprender el vuelo.

Hasta ahí, todo normal (según se mire). Sin embargo, el problema a solucionar se conviertió en su propio talón de aquiles. El avión había sufrido una avería y no pudieron repararla a tiempo, por lo que el pasaje, tras varias horas dentro del aparato y sin recibir casi ninguna explicación, finalmente pasó la noche en Valladolid.

Pero la odisea se prolongaría aún más. A pesar de que estaba previsto que pudieran volar hacia Londres a mediodía, el vuelo se retrasó hasta la tarde y ya, hastos, muchos de los afectados decidieron volver a Santander en coches alquilados para desde ahí intentar volver a dar el salto a Londres.

A pesar de las quejas normales que en estos casos se suelen registrar (falta de información, silencio de los responsables, etc.), los pasajeros se han quejado de que han recibido un trato “muy cutre”: “pretendían cobrarnos hasta por los refrescos que les pedimos durante las cuatro horas que estuvimos dentro del avión”, relataba un pasajero. Otro se quejaba de que el hotel Formule1, al que fue derivado la mitad del pasaje “no tenía ni aseo ni baño en la habitación”.

Visto lo visto, a todos nos asalta la duda de si no hubiera sido más lógico que el ingeniero se hubiera desplazado por otros medios a Valladolid

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